

¡Creo en extraterrestres!
Agosto 19, 2009 – 1:57 amCreer en extraterrestres no significa dar crédito a los avistamientos de OVNIs, considerar que nos rodean pero no los vemos, que son humanos disfrazados o que viven agazapados bajo tierra, esperando su momento. De hecho, “extraterrestre” significa, literalmente, “de fuera de la Tierra”. Creer que existe vida extraterrestre es, para mí, una cuestión de probabilidades.
Para empezar, tenemos que dejar de creernos el centro del Universo que, por cierto, se estima que tiene unos 13.700 millones de años (por apenas 2 millones del ser humano). Nuestro pequeño planeta está situado en el Sistema Solar, que está a su vez en un punto remoto de la Vía Láctea, su galaxia, que tiene en torno a 200.000.000.000 estrellas. Se cree que, como mínimo, hay un total de 500.000.000.000 de galaxias pululando por el Universo, la mayoría de varias decenas de miles de años luz de ancho (tratad de imaginar esa distancia).
Ahora bien, pensad que si en la Tierra hay vida gracias a nuestro querido Sol (que, a fin de cuentas, es una estrella más) y de nuestra galaxia no sabemos gran cosa, no somos nadie para decir que entre sus miles de millones de astros es imposible que se haya dado la combinación mágica. Por si eso no bastara, el Universo se expande, desde el Big Bang, a la velocidad de la luz (300.000.000 m/s), por lo que no dejan de comprarse boletos para la lotería que es la formación de la vida.
No seré yo quien diga que el proceso de ésta sea fácil pero, entre tantísimos trillones de posibilidades, lo que me parece ridículo es pensar que los extraterrestres no existen. Ojo, no estoy hablando de humanos verdes con antenas y ojos grandes; me conformo con una bacteria. Si aún estamos buscando vida en el planeta de al lado, ¿quiénes somos para decir que no existe más allá?
Eso sí, no creo que ningún extraterrestre haya pisado la Tierra. Si la luz, que no es lenta precisamente, tarda varios miles de años en ir de aquí para allá, imaginad una nave… ¡como en casa, en ningún sitio!
De regalo, un bonito vídeo musical sobre el tema, de El sentido de la vida:
¿Dos lunas el 27 de agosto?
Agosto 14, 2009 – 5:09 am
Tal vez hayáis recibido un correo electrónico, un evento del Tuenti o un entusiasmado aviso del vecino de enfrente anunciando que el 27 de agosto ocurrirá algo insólito que de ninguna forma podéis perderos. El mensaje dice algo así:
El 27 de Agosto, a medianoche y 30 minutos, mirad al cielo. El planeta Marte será la estrella más brillante, tan grande como la Luna llena. Estará a 55,75 millones de kilómetros de la Tierra. No os lo perdais, será como si la Tierra tuviera dos lunas. La próxima vez que este acontecimiento se produzca, está previsto para el año 2.287. Compartid esta información. Nadie que esté vivo podrá volverlo a ver.
Dejando al margen que he corregido unos diez errores lingüísticos (es alucinante que en una cadena tan larga nadie haya querido hacerlo), tengo que daros la mala notcia de que… ¡Es falso! Qué sorpresa, ¿verdad? Yo mismo dudé de si sería cierto que ese día Marte fuera a estar más cerca de nuestro planeta, pues recuerdo que hace muchos años, en el campo, se distinguía un punto rojo de tamaño considerable entre las estrellas, y estaba deseando volverlo a ver.
Pero, ¿Marte del tamaño de la Luna llena? Pensadlo por un momento. Tendría que acercarse, de un día para otro, decenas de veces más. No tiene ningún sentido que hoy en día ni siquiera podamos distinguir Marte a simple vista y que dentro de un par de semanas vaya a ser gigantesco. ¡A gusto lanzarían misiones tripuladas si fuera a estar tan cerca!
La explicación de esta cadena parece indicar que en realidad no es falsa del todo, sino que está “incompleta“. Realmente, Marte estuvo tan cerca como se dice ahí, el 27 de agosto de 2003, sólo que se omitió que para apreciarlo al mismo tamaño que la Luna llena había que disponer de un telescopio de 75 aumentos. ¡Ya me diréis si eso es como si la Tierra tuviera dos lunas!
Así que lo dicho, espero que si os hubieras creído esta cadena (o la de las fotos de la serie Perdidos coladas como exclusiva del accidente aéreo de Air France) seáis más cautos antes de reenviarla, y comprobéis lo que en ella se dice. ¡Y que sepáis que las amenazas acerca de no reenviar una cadena nunca se cumplen!
Estudiante made in Hollywood
Agosto 9, 2009 – 2:01 pmPor un lado, para triunfar no hace falta que seas listo y estudioso, sino deportista y cachas. Eso es esencial para triunfar y no caer en la marginación y el ostracismo. He visto muchas películas de esta índole y más o menos todas se repiten. No sé si son realistas al 100%, pero lo que es evidente es que poco a poco estamos adoptando estas costumbres que vemos a nuestros institutos, lo cual me parece lo peor que podemos hacer.
Se está estableciendo en las aulas una jerarquía. Tenemos a los empollones, a los marginados, a los pijos, a los matones, a los costras, a los heavys, a los deportistas… Diooos, antes no había tanto separatismo. Una cosa que nos muestran estas películas es que si no eres el quarterback del equipo de rugby o una jefa de animadora no vas a triunfar en la vida. Esa es la clave del éxito, y no estudiar. De hecho, siempre se salen con la suya aunque suspendan, alegando que son los mejores pateando balones.
Últimamente, el protagonismo en estas películas suele recaer en el más freak y marginado de todo el instituto. Este debe ser feo, con gafas e idiota, pero sus amigos deben ser aún más idiotas, tan idiotas para que le den los consejos más descerebrados y el público pueda disfrutar de sus peripecias. Su objetivo va a centrarse en ligarse a la tía más buena de toda la escuela, sabiendo que tiene cero posibilidades de conseguirlo. Sin embargo, a él le da igual todo eso: es idiota. Nuestro idiota está colgado por una tía idiota pero que es jefa de animadoras y tiene unas tetazas de impresión. Es normal que si tienes una erección no pienses con claridad, pero estos freaks parecen estar empalmados todo el día. Quizá se deba a los porros que se fuman en el baño cuando no les ve nadie, lo cual da pie a las típicas escenas graciosas que “jajaja”, ni puta gracia.
Para que una fiesta americana sea guay debe haber al menos varios heridos y un coma etílico. Todos están borrachos, drogados y bailando. Ah, y no puede faltar el gordito bebiendo a través de dos latas sujetas a una gorra en su cabeza. Todos los americanos deben de tener una cosa de esas en casa.
Nadie sabe cómo, pero al final lo acaban consiguiendo. Conquistan a la chica y ésta pasa de su novio cachas. Estaría bien que la realidad fuese tan así, pero siendo realistas, y tras ver la película, dices: “Venga ya”. Luego hay otro tipo de final y es que el freak se da cuenta de que el amor de su vida no es la guapa, sino su amiga la fea. Esta parte es mucho más realista y con más mensaje: la guapa está muy bien por su físico, pero lo que importa es el interior de las personas y bla bla bla. Sin embargo, en la última escena (la fiesta de baile, por ejemplo) la tía fea se quita las gafas y el moño y es una jamona. Parafraseando a mi amiga Marta: “¿Hola? ¿Realidad?”.
En conclusión: ni en mi colegio ni en la universidad he visto jerarquías de esta clase. Siempre ha habido grupitos, pero creo que las pelis americanas exageran mucho cómo es la vida del estudiante. Al menos eso creo. Espero que no sea un verdadero reflejo de la sociedad, porque si no sólo nos queda temblar.
Relato - Hombres de negocios (3ª parte)
Julio 26, 2009 – 2:01 pm–Tienes que ayudarme, ¡Jota ha intentado matarme! –suplicaba, dolorido. Tan pronto como se hubo dado la vuelta, cargué mi arma. –Gracias, tío –dijo. Entonces, le disparé en la nuca, apartando la cara para evitar que la sangre me entrara en los ojos. He de admitir que me dio lástima, era un tipo majo. Bajé aliviado, descargada por fin la tensión. –¡Jota! ¡Todos eliminados, ya podemos partir! Caminamos en dirección a la furgoneta. –La verdad es que el plan ha salido a la perfección, ¿verdad? –comenté, satisfecho. Oí un click. Me giré extrañado y vi cómo me encañonaba con su arma. –El negocio es el negocio –sentenció.
[Fin]
–Tranquilo, ahora bajo y me lo cargo –contesté.
–De nada.
–Gracias por echarme una mano, sabía que podía confiar en ti –contestó él.
–No imaginas hasta qué punto.
Relato - Hombres de negocios (2ª parte)
Julio 20, 2009 – 2:01 pm
No sabía por dónde empezar. De un vistazo pude comprobar que todo lo que había era apetecible: una televisión de alta definición, un proyector de cine, un par de esculturas interesantes, decenas de cuadros apilados en un rincón… Y eso sin contar los numerosos baúles, cajones y armarios que quedaban por ver. Entonces me pregunté por qué me había tocado a mí, el más enclenque del grupo, vaciar aquella zona. Sin perder el tiempo, bajé y subí tantas veces que perdí la cuenta. Me crucé con algunos compañeros por el camino, sin mediar palabra. Cada viaje me sentía más incómodo, notaba le tensión en el ambiente. Cogíamos las cosas, nos cruzábamos, las metíamos en la furgoneta, volvíamos, pero todo parecía poco natural, como si cada uno de nosotros hubiera entrado a robar y se hubiera cruzado con los demás por casualidad. Decidí que ya había robado material suficiente como para darme la buena vida durante dos siglos por lo menos, así que agarré la pistola y me propuse acabar con Gus y Pocho, que se encontraban en el piso de abajo. No me vería en apuros, puesto que Jota tendría que acabar con Pelato en la planta baja y subir a ayudarme. De pronto, oí un disparo. Eso sólo podía significar que ya estaba de camino y que debía bajar de inmediato, aprovechando el desconcierto de los otros. Sin embargo, noté algo. Una de esas sensaciones que sólo se perciben cuando uno está alerta, con los sentidos agudizados cual sabueso entrenado. ¿Venían a avisarme por el disparo? ¿Acaso Jota había conseguido evadirse de los otros dos en la planta anterior? En cualquier caso, ¿por qué iba, fuera quien fuera, a subir sin hacer ningún ruido? Sin delatar mi presencia, permanecí agachado contra la pared, de espaldas a las escaleras, aguardando su llegada con la pistola a punto.
Relato - Hombres de negocios (1ª parte)
Julio 14, 2009 – 2:01 pm
Ahora que habíamos rehecho nuestras vidas, era el momento perfecto para volver a la tarea. ¿O es que alguien creía que pasarse un par de años encerrado le hace a uno reintegrarse en la sociedad? ¡Nada más lejos! Por aquel entonces ya maquinamos un buen plan para hacernos ricos de una vez por todas. No es que fuéramos cleptómanos, sólo queríamos vivir bien. En eso consiste el estado de bienestar, ¿no? Además, nos sentíamos como Robin Hood; cuánta inspiración nos ha aportado ese personaje a los ladrones. Al fin y al cabo, íbamos a robar a los ricos para dárselo a los pobres, es decir, a nosotros. Iba a ser un robo limpio y sencillo, con un objetivo asequible: la mansión de los tíos de Gus. De hecho, él era quien había instalado el sistema de seguridad, y neutralizarlo sería pan comido. Contando que sus dueños estaban un poco lejos, a diez mil kilómetros de distancia más o menos, el botín estaba asegurado. Lo que los otros tres no podían ni imaginarse es que Jota y yo teníamos un plan mucho mejor: acabar con los demás para repartirnos el botín. Eso sí que iba a permitirnos darnos la buena vida, y no el tener que compartirlo con todos. Al fin y al cabo, la idea de organizar un gran golpe fue nuestra, así que teníamos todo el derecho. Arma en mano, en una casa tan grande, cometer los crímenes sin que nos pillaran iba a ser pan comido. Haber pasado un tiempo a la sombra es lo que tiene, le enseña a uno a ser más precavido la próxima vez. Como decía Jota: “El negocio es el negocio”. Salimos en silencio del cuartel general (un trastero de garaje), concentrados en nuestra misión, y montamos en la furgoneta de Pocho (que era más bien un camión pequeño), vestidos de negro y con grandes sacos al hombro, a la vieja usanza. Dejamos atrás la ciudad, rumbo a una de esas zonas de ricos, donde el tamaño de la finca nunca es lo suficientemente grande. Una de ellas iba a ser nuestro terreno de juego, ideal para cometer el robo por la distancia que había hasta la siguiente. Una vez disimulado el vehículo en un lateral, cobijado bajo los árboles, Gus bajó para ponerse manos a la obra. De haber sabido que tenía las llaves, me habría preocupado menos de la forma en que íbamos a entrar; por comodidades no nos podíamos quejar. Introdujo un código en un panel que había al otro lado, en el jardín, y entramos los cinco.
Poesía - La frustración del blogger
Julio 8, 2009 – 9:20 am
Fotografía - Animales rodeados de verde
Julio 4, 2009 – 3:07 am¡Y no os olvidéis de ver las imágenes a tamaño completo! Que en pequeño pierden algo de calidad, pero sobre todo se pierde todo el detalle.
Relato - Un pato más
Julio 1, 2009 – 5:23 am
Benacio los veía nacer, crecer y morir, como si de sus hijos se tratara. A todos les ponía nombre, les daba de comer y los fotografiaba con su vieja Polaroid. No estaba loco. Él los admiraba, los adoraba y, sobre todo, los amaba. Sabía distinguirlos perfectamente, y le gustaba comprobar cómo cada uno tenía su propia personalidad. Reía cuando jugaban y lloraba cuando morían.
Sin embargo, cuando le hubo llegado la hora al bueno de Don Benacio, ninguno de los patos lloró por él. Al fin y al cabo, eran sólo eso, patos. Ni que fuera el único viejo que les tiraba migas.
Sueños lúcidos, situaciones absurdas
Junio 28, 2009 – 3:44 am
Sabéis lo que es un sueño lúcido, ¿verdad? Esas ocasiones en las que uno se da cuenta de que está soñando y, con un poco de esfuerzo, se vuelve capaz de controlarlo. Pero… ¿qué pasa si sólo somos dueños de ellos hasta cierto punto? Os voy a poner dos ejemplos, el segundo de ellos de hace tan sólo unos días, para que veáis que un sueño corriente también puede ser digno de recuerdo.
El primero me ocurrió hace muchos meses, puede que un año. Me encontraba en el salón de mi casa, de pie, con dos amigos sentados en el sofá. Había un cuadro colgado (que en realidad no existe) y uno de mis amigos propuso lo siguiente: “Me juego 50 euros a que lo que el pájaro del cuadro sujeta en la boca es un rama”. Yo acepté la apuesta y, supongo que por voluntad de mi mente, la gané, puesto que se trataba de una espiga de trigo. “Da igual”, conestó mi amigo, “total, como es un sueño, no podré pagarte el dinero”. Ahora consciente, le dije “¿Y qué pasa si tú estás soñando a la vez que pierdes una apuesta de 50€? Técnicamente, me tendrías que pagar”. Pero resultó que no había soñado eso (¿o sí…?) y me quedé sin mi recompensa.
El otro sueño es aún más surrealista. Estaba de excursión con el colegio por Italia, e íbamos a dormir en Ginebra. Yo le insistía al amigo ludópata del anterior sueño en que Ginebra estaba en Suiza y que aquello no tenía sentido, pero no pareció importar. El caso es que estaba comprando chuches en una tienda, se me coló un tipo, y mi amigo ludópata y el resto de la gente se largaron en el autobús, dejándome tirado. Tras pagar, “corrí” con efecto slow-mode (supongo que el sueño estaba muy currado como para soportar una velocidad de carga alta, cosas de mi memoria RAM), deseando llegar al autobús.
Cogí un atajo y un “inesperado” atasco había fenado al vehículo (las comillas van porque, aunque inconscientemente, todo aquello lo estaba creando yo), lo que me permitió alcanzarlo a pesar de mi velocidad de caracol. Grité para que el conductor me abriera la puerta y mis compañeros empezaron a decir que iba jodidamente lento. Yo les contesté, por absurdo que suene, que eso era porque estaba soñando. Uno de ellos dijo: “Ya, a mí me pasa lo mismo, yo siento que voy más lento que vosotros porque estoy soñando”, a lo que otro añadió: “Sí, es una especie de paradoja hormonal, o como quieras llamarlo”. Cuando les dije que eso era imposible, que todas esas chorradas las decían porque eran un producto de mi mente, todo desapareció y desperté.
Como veis, en un principio no era consciente de que estaba soñando, pero algunos de los “personajes” que yo mismo había creado se encargaban de revelarlo. Además, en ambos casos admito que se trata de un sueño pero trato a mis amigos como si fueran reales y pensaran de forma independiente. En conclusión, se podría decir que una parte de mí sabía que todo era un sueño, pero la parte que lo estaba viviendo, por así decirlo, tardó más en darse cuenta.
Fascinante, ¿verdad? Si os gusta el mundo de los sueños, puede que escriba más reflexiones sobre el asunto en futuras entradas, porque es un tema que da para largo.







