Relato - Justicia
Septiembre 15, 2009 – 2:15 am
Baptiste esgrimía una media sonrisa, con aire triunfador, ante el desconcierto de Jean-Claude. Éste había visto como Pauline besaba el cuello del archiduque, bien conocido en el lugar por sus extravagantes aventuras amorosas y su afán de despilfarro. Incrédulo, Jean-Claude dejó caer el ramo de flores que le había costado horas confeccionar. Su amada ya tenía uno dos veces más grande, diez veces más colorido y tan hermoso que hizo que la rabia se apoderara de él. Al advertir la bella damisela que habían sido descubiertos, sintió una tremenda vergüenza y trato de excusarse, pero el daño ya estaba hecho. Puede que Jean-Claude no tuviera grandes fortunas, vastos terrenos o un aspecto imponente, pero era un hombre sinceramente enamorado, y eso lo hacía sentir como el hombre más rico del planeta. No le importaba que otros se sintieran igual, ni que otras personas soñaran con Pauline, ni que sus vecinos pudieran vivir más desahogadamente. El amor y la confianza que ella despertaba en su interior eran tales que siempre se había sentido seguro de sí mismo. Hasta entonces. Con los ojos humedecidos, retrocedió y fue corriendo a su humilde hogar. Agarró una vieja espada y, sin poder borrar de su mente la imagen de su amada sonriendo felizmente junto al arrogante Baptiste, salió a la calle. Las manos le temblaban, su corazón parecía querer escapar y sus ojos no cesaban el llanto. Pauline, que había acudido corriendo, lloraba también. Horrorizada al ver el arma, le suplicó que la dejara explicarse, pero Jean-Claude había tomado una decisión: iba a batirse con el archiduque. - ¡No lo hagas! – le suplicó Pauline, desgarrada. - ¡¿Cómo has podido!? ¡¿Acaso no fui lo suficientemente bueno contigo!? ¡¿En qué fallé!? – replicó el humilde campesino, preso de la desesperación. ¡PAM! - Ninguna furcia va a dejarme en ridículo de esta forma. El archiduque dio media vuelta y se perdió en la lejanía, dejando tras de sí a la más infeliz de las mujeres. Rodeada de gente pero más sola que nunca, lloraba la pérdida de su amor, cuya mirada ausente, que parecía incriminarla, le resultaba insoportable. Ella amaba a Jean-Claude… siempre lo había hecho.
El estruendo se hizo oír en todo el valle. Los aldeanos salieron de sus casas, aterrorizados. El cuerpo de Jean-Claude yacía en el suelo, tiñéndose de sangre, abatido por el disparo de Baptiste. Éste se dirigió a Pauline con una mueca de desagrado dibujada en el rostro:
4 Responses to “Relato - Justicia”
Tengo que sacar varias conclusiones de este relato…
1. La más obvia, no todo es siempre lo que parece; vale, sí, se estaba liando con el ricachón, pero a quién de verdad quería era al bueno, demasiado, de Jean-Claude.
2. No puedes confiar en nadie, no quiero que suene fatalista, ni dramático, no es mi intención, me refiero más bien al hecho de que no somos dueños de la mente de nadie, y todo el mundo, incluso nosotros, cambia de opinión, de parecer, de querer…de un día para otro, nada permanece.
3. Del punto anterior conclusimos: "Vive el presente", disfruta lo que tienes, aunqur creas que sea poco, puede que un día no esté.
4. No debemos juzgar lo que vemos desde fuera, puede parecer igual al punto 1, pero no lo es.
5. Pauline es una puta, el archiduque un hijoputa.
Vaya coñazo acabo de meter, ¿no?
By Sofia Ros on Sep 17, 2009
De la 1 a la 5 ha habido un cambio, ¿no? XD
Pauline no es una puta, no, de hecho nadie la ha dejado explicarse. No sabemos qué razones tenía ni nada, la idea es que hay que saber escuchar y perdonar. Es una lucha entre la ira del momento y el amor profundo y duradero. Jean-Claude estaba furioso y quería cargarse al archiduque por haber hechizado a su amada, porque él sabe que Pauline no es así.
Es más, Pauline se da cuenta de que ella no es así en cuanto le ve a Jean-Claude. Uno debería imaginarse que, si él llevaba un ramo de rosas, es porque llevaban tiempo sin verse y tal, así que ella podía haber olvidado, en un desliz, cuánto lo quería.
Hay muchas cosas que no están explícitas en el texto, pero en un relato de este tipo hay que jugar con eso. No hace falta decir que está ambientado en la campiña francesa de hace varios siglos, por ejemplo.
Muchas gracias por leerlo y comentar, que ya me estaba deprimiendo
By Álex G. Garaizar on Sep 18, 2009
Sí, tienes razón, pero no del todo…
Si quieres a alguien, por mucho tiempo que lleves sin verle, no se te olvida, y si se te olvida es pq no amas.
¿Qué motivos se pueden tener para engañar a alguien? Llamarme radical pero yo no veo ninguno.
¿Sólo se pueden tener detalles (ramo de rosas) cuando hace tiempo que no ves a alguien? ¿No se te ocurren si la/le ves todos los días? Eso es triste, el romanticismo a muerto…
Si Jean.Paul "sabe" que Pauline no es así…me parece realista, pero solo por el hecho de que nos autoengañamos para creer lo que no nos hace daño (aunque no nos haga felices).
Por supuesto el texto es tuyo, y sólo tú sabes lo que siente cada uno, yo lo he interpretado así.
Del punto 1 al 5 cambia porque todo evoluciona, no todo es blanco o negro, pero cada uno tiene "principios" vitales con las que vive, que se deben respetar.
No me regañes por las faltas, que mira las horas a las que te comento, y porcierto, tenemos trabajo pendiente, que ya no te pillo nunca por aqui!
By Sofia Ros on Sep 19, 2009
Estás pensando como si fuera una pareja en la actualidad.
La cosa es que el archiduque es muy poderoso y ellos son pobres campesinos. Puede que Pauline, aunque luego se arrepintiera, estuviera siguiéndole el rollo sólo para poder vivir mejor con Jean-Claude, o lo que fuera. También puede que sólo fuera un desliz, no lo sabemos. No lo sé ni yo, sinceramente.
Lo del ramo en realidad no es porque llevaran tiempo sin verse, es más bien porque quería sorprenderla. De todas formas, si llevaran tiempo sin verse no quiere decir que no fuera romántico en el día a día.
Y por supuesto que Jean-Claude (que no Paul XD) sabe que su amada no es así y lo quiere a él. Por eso ve al archiduque como alguien malvado que ha hechizado a su chica, y decide batirse con él de una vez por todas, para que deje de tocar los huevos en el pueblo (es una especie de cacique, vaya).
Pero resulta que el otro no quiere batirse, sólo quiere tener la situación controlada y el orgullo intacto.
By Álex G. Garaizar on Sep 20, 2009